

Autor: Abhinav A.
Empresa de mudanzas: Movadore Relocations
Fecha: 6 de febrero de 2026
La mudanza estuvo motivada principalmente por razones profesionales. Al tratarse de un traslado permanente, necesitaba llevarme todo mi hogar, no solo unas cuantas cajas. Además, me mudaba a un piso nuevo, así que esperaba que el proceso fuera fluido y bien organizado. Sabía que una mudanza internacional nunca es sencilla, pero confiaba en que una empresa con experiencia haría que todo fuera más llevadero.
Antes de decidirme por Movadore Relocations, investigué bastante. Revisé páginas web, leí opiniones y comparé distintas empresas para asegurarme de que tuvieran experiencia real en mudanzas internacionales. Movadore daba una imagen profesional y las valoraciones online eran, en general, positivas.
La comunicación por correo electrónico durante la fase de planificación fue clara y correcta. Me explicaron el proceso y eso me dio confianza. Por su forma de presentarse, pensé que serían una empresa seria y que cuidarían bien mis pertenencias durante el traslado a Barcelona.
La preparación no fue sencilla, sobre todo por la cantidad de muebles, electrodomésticos y plantas que tenía. Un punto a favor fue que el camión era bastante grande, lo suficientemente amplio como para transportar todo sin problemas, incluidas las plantas, que eran grandes y numerosas.
Antes de la mudanza habíamos hablado de los servicios incluidos, como el desmontaje y montaje de muebles y la protección del mobiliario. Mi principal expectativa era que los muebles se protegieran adecuadamente y que la comunicación durante todo el proceso fuera fluida, algo clave en una mudanza internacional.
El día de la mudanza en Graz, el camión llegó puntual con dos operarios. La carga empezó de forma tranquila y organizada, lo cual fue un buen comienzo. Desmontaron los muebles correctamente y, en general, el proceso inicial fue bastante calmado.
Sin embargo, me molestó que no utilizaran material de protección para los muebles, a pesar de que lo había solicitado expresamente, incluso para la lavadora. Aparte de eso, el resto de los objetos se cargaron correctamente y tanto la fecha de recogida como la de entrega se cumplieron según lo previsto.
La parte más problemática llegó durante la descarga en Barcelona. Todo se hizo con mucha prisa. Me pidieron que ayudara a descargar y tuve que cargar yo mismo algunos muebles. Durante ese proceso, varios objetos resultaron dañados.
Además, hubo un problema claro de comunicación, ya que ni el conductor ni el otro operario hablaban inglés. Esto hizo difícil explicar instrucciones o señalar problemas, sobre todo cuando empezaron a aparecer los daños. Tampoco fueron especialmente amables durante la descarga, lo que añadió más estrés a la situación.
El armario no quedó bien montado y, aunque la cama y el sofá se montaron, ambos sufrieron daños. Como aspecto positivo, sí cuidaron bien de las plantas, algo que para mí era muy importante y que no siempre se respeta en mudanzas internacionales.
Una vez que todo estuvo dentro del piso, mis sensaciones fueron contradictorias. Por un lado, estaba contento de haber llegado por fin a Barcelona y de haber completado la mudanza. Por otro, me sentí decepcionado por los daños y por los problemas de comunicación durante la descarga. Tuve que recoger y arreglar algunas cosas por mi cuenta, algo que no esperas cuando contratas una mudanza completa.
Con el paso de los días, al ir desempaquetando y organizando el piso, todo se fue normalizando, pero la experiencia de la mudanza en sí podría haber sido mucho mejor.
En cuanto al precio, el coste fue más o menos el que esperaba. No hubo sorpresas importantes. Aun así, teniendo en cuenta los daños y algunos servicios que no se realizaron correctamente, la relación calidad-precio me pareció simplemente normal. Pagué por ciertos servicios que se habían prometido, pero que no se cumplieron del todo.
Si estás pensando en una mudanza internacional parecida, estos son algunos consejos basados en mi experiencia:
Mudarse de Graz a Barcelona por un trabajo permanente fue un paso importante. Aunque la mudanza se realizó en las fechas previstas, la experiencia en general fue solo aceptable. La planificación previa, la comunicación por correo y el tamaño del camión fueron puntos positivos, al igual que el cuidado de las plantas. Sin embargo, las prisas durante la descarga, los daños en los muebles y los problemas de idioma hicieron que el proceso fuera más estresante de lo necesario. Esta experiencia me dejó claro que, en una mudanza internacional, no basta con cumplir los plazos: la comunicación, el cuidado de los objetos y un cierre bien gestionado son igual de importantes.